Hipertextualidad

3 Mar

¿Qué queremos decir cuando hablamos de hipertextualidad?

Se entiende ésta como la capacidad de enlazar unos textos con otros. Pero en este sentido es interesante cuestionarse cuál es el origen de dicho término, ¿surge con la red? Parece ser que el antecedente más cercado es la intertextualidad, entendida ésta como el conjunto de relaciones que acercan un texto determinado a otros textos de varia procedencia: del mismo autor o más comúnmente de otros, de la misma época o de épocas anteriores, con una referencia explícita (literal o alusiva, o no) o la apelación a un género, a un arquetipo textual o a una fórmula imprecisa o anónima.

Pero en este sentido me parece interesante adentrarse más en la historia del hipertexto. Y para ello, podemos fijarnos en las palabras de Theodore Holm Nelson; un filósofo, sociólogo y pionero de la tecnología de la información estadounidense. “La noción de hipertexto inspiró gran profusión de ensayos desde la década de los ochenta, algunos provenientes de la ingeniería informática y en relación con la revolución cultural originada por la irrupción de las nuevas tecnologías de la información, en cuyo contexto, hipertexto designa al texto electrónico; otras, provenientes de la teoría literaria y los estudios semiológicos, en las que el término comenzó a utilizarse para definir una de las modalidades de producción literaria, cuya acepción, sobre todo en el caso de Gerard Genette, es diferente y designa la relación entre textos literarios”.

Para quien esté interesado y quiera seguir leyendo más de este autor, le facilito un interesante enlace donde encontrará mucho más.

Alejandro Rost analiza el hipertexto como una herramienta fundamental del periodismo digital, ya que con dicha herramienta se asocian contenidos, se facilitan accesos,contextualiza o facilita la interacción con el usuario. Pero en este sentido, él plantea una interesante cuestión. ¿Hasta qué punto los periódicos digitales consideran el hipertexto como un elemento significativo?, es decir, ¿se utiliza todo lo que se debiera?

Siguiendo, por tanto, la línea de dicho autor, se diferencian tres tipos de estructuras hipertextuales:

Estructura jerárquica

La estructura jerárquica presenta un nodo principal del que se desprenden otros secundarios, y a su vez de éstos, surgen otros todavía menos importantes. Puede ser representada gráficamente como un diagrama de árbol.

En una estructura jerárquica estricta los únicos enlaces que se producen son para diferenciar a los nodos en niveles de importancia, por lo que no hay links entre nodos de un mismo nivel o entre ramas contiguas. Si se crean esos enlaces, ya deja de ser una jerarquía pura. Una estructura jerárquica está organizada de forma tal que los distintos nodos están dispuestos de manera sucesiva, sin permitir otras alternativas de navegación. Cada uno de los nodos tiene un nodo madre por un lado y al menos un nodo subordinado por otro, a no ser que sea el punto de partida de la jerarquía o uno de los pun- tos finales.

Estructura en red

En una estructura de este tipo no existen jerarquías: no hay nodos principa- les y nodos secundarios debido a que cualquiera de ellos puede estar enlazado con otro. Los enlaces pueden ser de las formas más diversas: circulares, con relaciones múltiples, recurrentes, tipo espejo, contrapuntísticos, etc. (Miall, 1997; Bernstein, 1998). Tampoco existe una lógica global discursiva y el orden del discurso lo termina decidiendo el propio lector eligiendo entre las nume- rosas alternativas que se le presentan (gráfico 2). El autor del texto —y del hipertexto— cede así al lector la posibilidad de que éste dibuje los caminos de lectura dentro de un planteamiento más o menos amplio diseñado por el autor. Por lo tanto, las fronteras entre ambos se vuelven más difusas.

Estructura mixta

La estructura jerárquica y la estructura en red pueden tener evidentemente otras alternativas que combinen las ventajas de ambas. En esos casos, pode- mos hablar entonces de una estructura mixta6.

Este esquema, combina una estructuración jerárquica con otras posibilidades de navegación horizontal. El lector se enfrenta con una estructura vertical que lo orienta y ordena entre los contenidos, pero, al mismo tiempo, cuenta con alternativas de exploración. Incluso puede presentar minies- tructuras en red, como se puede apreciar en el bloque derecho, que no se extien- den por todo el sitio, sino que permiten la navegación libre de ciertos temas.

Dicho autor, también propone analizar los distintos enlaces semánticos, entre los que encontramos, por un lado los Estructurales o de categoría, que  permiten que el usuario sepa donde está y las secciones que existen. Y por otro lado los Semánticos que se encuentran en el propio cuerpo de la información. Permiten agregar valor añadido, ya sea en forma de contenido, documentación, participación o información cronológica. Los enlaces semánticos se diferencian de los estructurales, que los primeros se generan cotidianamente.

FICHA DE HIPERTEXTUALIDAD



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